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GARRIDO LUIS JAVIER, EL DISCURSO

13 Jan 12 - 21:46

El discurso
 
Luis Javier Garrido
 

El 2012 se abre con decenas de ejecuciones diarias en el contexto de la guerra de Calderón contra el narco y los enredos del think tank de Los Pinos por acercar sus cifras de muertos a la realidad, pero también con la constatación de que México ha sido un laboratorio de lo que van a ser las guerras de Estados Unidos en el futuro.

1. El gobierno estadunidense ha dado a conocer hace unos días que ha modificado de manera radical su estrategia de dominación imperial, llamada eufemísticamente de seguridad nacional, tras la experiencia de las guerras de Afganistán e Irak, los conflictos del nuevo siglo y sin duda de manera muy singular el caso de México, pero nadie parece darse cuenta de lo que está aconteciendo. El presidente Barack Obama, en un discurso memorable pronunciado el jueves 5 en el salón de prensa del Pentágono en Arlington (Virginia), anunció el nuevo modelo (El País, 6 de enero) y no ha habido más respuesta que el silencio.

2. Los aspirantes republicanos a la Casa Blanca han coincidido en exigir de manera sorprendente que se termine ya con las guerras de Estados Unidos y la muerte de militares de su país, y la respuesta de Obama ha sido adelantar el proyecto trabajado durante varios años para que Estados Unidos libre sus guerras con el más bajo costo posible y con mayor efectividad.

3. El anuncio del presidente de Estados Unidos supone un ejército reducido y flexible, sustentado en la tecnología y acciones en el ciberespacio, con aviones sin tripulación, una robótica militar de combate, y menos fuerzas convencionales terrestres, que quede limitado a acciones relámpago con comandos especiales y bombardeos selectivos, que potencie el espionaje y cuyas prioridades de acción sean Asia y América Latina, sobre la base –como se ha buscado en el caso de México, que aparece ya como un ensayo de esta parafernalia– de que si bien Estados Unidos va a mantener su superioridad militar, esta responsabilidad no debe ser exclusivamente suya.

4. Estados Unidos, reafirmó Obama en su discurso, va a mantener su superioridad militar para garantizar la seguridad mundial y enfrentar los nuevos peligros que amenazan al mundo (que no precisó cuáles son), agudizados, dijo, por la crisis económica, y ahí ya se entiende que es tanto por la decisión de muchos gobiernos de proteger sus recursos estratégicos ante la avidez de las trasnacionales como por la inconformidad social de muchos pueblos por la aplicación del modelo neoliberal. Pero esta responsabilidad, insistió Obama, no debe ser exclusiva de Estados Unidos –y aquí aparece un punto central de la nueva estrategia–, sino se entiende que ha de ser también de los países subordinados a Washington, como los integrantes de la OTAN, que ya actuaron lo mismo en Irak y en Afganistán que en Libia. O, peor aún, como en el caso de México, donde la Marina y el Ejército, gracias al gobierno panista de Felipe Calderón, han librado una guerra y matado a miles de mexicanos para defender los intereses de Estados Unidos.

5. La guerra actual de Estados Unidos en México, supuestamente contra los cárteles, para proteger su seguridad nacional (pero en realidad para reordenar el mercado de las drogas y crear las condiciones para que Washington pueda apoderarse plenamente de los recursos de la nación mexicana) es también la guerra de Calderón por generar un clima de amedrentamiento para poder desmantelar el Estado de bienestar, entregar las riquezas del país y prevalecer otros seis años. De ahí la entrega del control de territorio a Washington, cuyos drones –o aviones sin tripulación– trazan el mapa del territorio nacional sin freno alguno y cuyas agencias han subordinado a las fuerzas armadas locales.

6. Las acciones relámpago, con comandos especiales y bombardeos selectivos, son las que en múltiples ocasiones voceros del Congreso estadunidense han avistado para atrapar al Chapo Guzmán o a alguno de los capos mexicanos (como en el caso de Osama Bin Laden), pero también, como veladamente se ha dicho, para enfrentar a algún movimiento social. De ahí la responsabilidad política y penal de Calderón al haber permitido este escenario en México, la que comparte no nada más con la titular de Relaciones Exteriores –por mucho que haya sido una figura decorativa– y con quienes lo han ayudado a instrumentar el esquema que se le impuso en 2006 para ayudarlo a salir del desastre del fraude electoral: lo mismo el embajador Arturo Sarukhán en Washington que su asesor en Los Pinos, Rafael Fernández de Castro, o los senadores que lo han avalado.

7. La mayor parte de los analistas que se han referido al discurso de Obama en Arlington han soslayado el tema de la nueva estrategia, lo que no va a emerger sino con el tiempo, y han creído ver atrás de la decisión sólo un problema presupuestario al abrirse la vía a un ejército más pequeño; pero ya desde ese día el secretario de la Defensa, Leon Panetta, recalcó que esta reforma obedece a la necesidad del Pentágono de adaptarse a los nuevos peligros que hoy amenazan al mundo, y que no está determinada por la crisis económica de Estados Unidos. Pero si el Pentágono tuviese que recortar sus gastos (lo que muy difícilmente va a acontecer), estarían preparados. El presupuesto militar de Estados Unidos para 2012, hay que recordarlo, aun contando con menos fuerzas convencionales terrestres, es de 662 mil millones de dólares, similar al de los años de Bush.

8. La cereza en el pastel del nuevo esquema estadunidense sería, por otro lado, que Washington se arrogara la facultad de decidir a quiénes designar como responsables de las fuerzas armadas en los países que se le han subordinado, y México no está lejos de ese peligro. En un reciente artículo, Javier Ibarrola señalaba en Milenio Diario del 11 de enero que ante la que llama baja calidad de los candidatos a la Presidencia de la República, de las propias fuerzas armadas han surgido los nombres de cuatro generales, que él menciona, para que de ahí salga quien comande en el sexenio próximo a cerca de 300 mil elementos.

9. En todo este escenario sobre la nueva estrategia imperial de Estados Unidos, mistificada como de seguridad nacional, llama la atención que al lado de Asia, donde por razones geopolíticas Washington busca consolidar sus enclaves en función sobre todo del petróleo (Irán) y de la economía para intentar frenar a China (Corea del Norte), tanto Obama como Panetta hayan insistido tanto en América Latina donde, según amenazó el secretario de la Defensa, sin dar una sola razón para ello, continuaremos de forma innovadora nuestra presencia. Con lo que México ha sido para ellos, gracias al entreguismo de Calderón, un ensayo innovador y exitoso.

10. Los mexicanos cada vez más numerosos que denuncian el escenario siniestro de una guerra que le fue impuesta a México, clamando ¡Ya basta! en este año electoral, se están dirigiendo por lo tanto no nada más a Felipe Calderón, al gobierno del PAN y a una clase política corrupta, sino a Washington y a los grandes poderes financieros que han hecho de nuestro país un laboratorio de la destrucción y el terror.

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Las consecuencias serán más duraderas que en otros países por la afectación entre niños

En fechas recientes volvió a subir la pobreza en México: OCDE

El gasto público para necesidades sociales es escaso y no llega a los más necesitados, afirma

Advierte sobre el incremento de la precariedad entre las personas de la tercera edad

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El secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría, y el secretario de Economía, Bruno Ferrari, ayer en la conferencia anual sobre mejora regulatoria, donde se informó que la carga regulatoria que existe en México tiene un costo para la economía equivalente a 4.8 por ciento del producto interno brutoFoto Guillermo Sologuren
Roberto González Amador
 
Periódico La Jornada
Miércoles 11 de enero de 2012, p. 28

La reducción de la pobreza en México se revirtió en los últimos años, con consecuencias que afectarán el futuro del país. Los niños constituyen casi la mitad de los 52 millones de mexicanos pobres, dato que indica que la pobreza podría tener consecuencias más duraderas que en otros países, sostuvo un nuevo informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

El gasto público destinado a atender necesidades sociales en México es una tercera parte del gasto promedio entre los países que pertenecen a ese organismo, indicó el informe Perspectivas OCDE: México, reformas para el cambio.

Además de escaso, respecto al promedio de las naciones de la OCDE, el gasto público para atender necesidades sociales no se distribuye mayoritariamente entre las personas con más necesidad de recibirlo para atender carencias. El reporte apuntó que el 20 por ciento de los más pobres apenas recibe 10 por ciento de las transferencias canalizadas a la reducción de la pobreza.

El informe expuso que en México se han impulsado iniciativas interesantes para aliviar la pobreza. Cita el programa Oportunidades, que con distintos nombres y algunas variaciones y mejoras se ha mantenido por 15 años, desde que fue puesto en práctica con el nombre de Progresa en el sexenio del ex presidente Ernesto Zedillo. La OCDE mencionó que Oportunidades, mediante el cual se realizan transferencias de efectivo a familias, a cambio de que los niños sean llevados a la escuela y a revisiones médicas, ha contribuido a aumentar las tasas de escolarización y facilitado la transición entre la educación primaria y secundaria. A la vez, ha reducido la mortalidad materna y mejorado la salud infantil, abundó.

Sin embargo, apuntó, la reducción de la desigualdad y la pobreza sigue planteando grandes desafíos. El documento definió que a pesar de los notables avances realizados, aún persisten retos importantes que deben ser enfrentados con miras a reducir la pobreza y la desigualdad en México. Uno de ellos tiene que ver con el gasto público destinado a atender necesidades sociales.

De 1985 a la fecha, el gasto público para atender necesidades sociales pasó de representar menos de 2 por ciento del producto interno bruto (PIB) a 7.2 por ciento. Aun con el incremento, el porcentaje de gasto público destinado en México al renglón social apenas representa un poco más de la tercera parte del gasto porcentual promedio que realizan los demás países de la OCDE.

El organismo mencionó en el documento que, si bien la pobreza había venido disminuyendo a lo largo de los últimos decenios, en fechas recientes ha vuelto a aumentar.

Según cifras oficiales, 52 millones de personas vivían en condición de pobreza en 2010. El alto nivel de pobreza absoluta se refleja también en otros indicadores relativos a las condiciones de vida: por ejemplo, la mortalidad infantil, que en México es tres veces superior al promedio de la OCDE, y la tasa de analfabetismo, que supera a la media del conjunto de la organización, abundó el infome.

Agregó: La población mexicana es relativamente joven. Por lo mismo, los niños constituyen casi la mitad de los pobres. Este dato indica que en México la pobreza podría tener consecuencias más duraderas que en otros países de la OCDE. Al mismo tiempo, el problema de la pobreza en la tercera edad es una cuestión apremiante, dado que afecta a 30 por ciento de las personas de 75 años en adelante, es decir, 1.5 veces superior a la del conjunto de la población. Tomando en cuenta el envejecimiento de la sociedad, se corre el riesgo de que la proporción de ancianos pobres aumente aún más en el futuro.

El organismo recomendó que se incrementen las transferencias de recursos públicos a familias pobres para reducir la pobreza de manera significativa.

Las transferencias sociales en efectivo sólo representan alrededor de 8 por ciento del ingreso familiar disponible y la mitad de esas prestaciones benefician a quienes están situados en el segmento superior de la escala de distribución, de acuerdo con el informe, que asegura que 20 por ciento de la población más pobre sólo recibe 10 por ciento de los fondos públicos canalizados a través de estos programas.

Privatizar tierras agrícolas

En el informe, la OCDE dedicó un capítulo a la agricultura, en el que mencionó que en México ese sector emplea a 13 por ciento de la población económicamente activa (actualmente de 49 millones de personas) y genera 3.8 por ciento del producto interno bruto.

Además de una estructura productiva conformada por unidades agropecuarias muy pequeñas, más de la mitad del territorio mexicano se administra mediante algún tipo de propiedad social, como ejidos o comunidades agrarias. Abundó que las reformas al sistema de tierras comunales impuesto en 1992 (durante el gobierno del ex presidente Salinas) redujeron restricciones que pesaban sobre la transmisión de la tierra con la intención de mejorar la flexibilidad de la producción agropecuaria y de fomentar la inversión. Sin embargo, en la práctica el impacto ha sido limitado.

El estudio no lo menciona, pero la reforma a la propiedad de la tierra agrícola en el gobierno del expresidente Salinas, que implicó la modificación de la Constitución, generó amplio rechazo de agrupaciones campesinas y de pequeños productores. Algunos analistas ubican esta reforma como una, entre varias, de las causas que detonaron el alzamiento zapatista en enero de 1994.

El sistema comunal de tierras pretende, abundó el reporte, satisfacer ciertas necesidades sociales en ausencia de redes de seguridad social más amplias como las que existen en la mayoría de países de la OCDE.

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