Si buscas hosting web, dominios web, correos empresariales o crear páginas web gratis, ingresa a PaginaMX
Por otro lado, si buscas crear códigos qr online ingresa al Creador de Códigos QR más potente que existe


Más impuestos=pobreza masIVA

En la mira, alimentos y medicinas

Inequitativo, ineficiente, regresivo

Carlos Fernández-Vega
El promovido por el actual gobierno no será el primer intento de gravar medicinas y alimentos (más libros, transportes y otros productos y servicios hasta ahora exentos o con tasa cero) con el impuesto al valor agregado (IVA). De hecho, será el sexto intento al hilo en las últimas tres décadas. Aunque la autoridad considera ocioso adelantarse a los acontecimientos, este tema no sólo es de interés nacional, sino de seguridad para millones de familias que de por sí carecen de recursos suficientes para alimentarse y mantener las enfermedades a raya.

Los genios tecnocráticos no quitan el dedo del renglón, y cada que pueden, y pueden seguido, retoman el plan de gravar con IVA a medicinas y alimentos (impuesto al hambre y a la enfermedad), y cuentan con inagotable tiempo en los medios electrónicos de comunicación para explicar las bondades y beneficios de esta que es, según dicen, la mejor alternativa. Pues bien, existen otros genios, fuera del circuito dorado de la burocracia financiera, con sensibilidad social y fuera de las pantallas, que documentan exactamente lo contrario. En este sentido, el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM (IIE) aporta su análisis (IVA generalizado a alimentos y medicinas: ¿buena opción para incrementar la recaudación?, del que se toman los siguientes pasajes) para entender mejor de qué se trata.

El IIE señala que para que el Estado pueda cumplir como proveedor y facilitador del bien común, así como promotor del desarrollo nacional, es indispensable que cuente con recursos suficientes. En México el problema de escasez de recursos públicos coexiste con la prevalencia de la dependencia fiscal de los ingresos petroleros, aunado al riesgo latente de no contar con dichos recursos en el futuro. De ahí la necesidad de encontrar la manera de incrementar los ingresos fiscales sin dejar de cumplir con los principios básicos de equidad, eficiencia y progresividad.

Debe analizar cuidadosamente la posibilidad de elevar la recaudación vía la aplicación del IVA generalizado a medicinas y alimentos. Las voces a favor de la aplicación de este impuesto argumentan que tiene ventajas derivadas de su facilidad de recaudación y que su cobro no afectaría a los pobres, pues en montos absolutos los ricos aportarían más a través de este impuesto y, por otro lado, los pobres serían compensados a través de programas como Oportunidades.

Respecto a los argumentos a favor que se mencionan se debe hacer una evaluación más profunda para conocer las implicaciones de la aplicación de este impuesto sobre la distribución del gasto en los hogares. De acuerdo con la Encuesta Ingreso Gasto de los Hogares 2010 publicada por el Inegi, los hogares del primer decil (el 10 por ciento más pobre) de ingresos destinan cerca de 40 por ciento de su ingreso al consumo de estos bienes, en tanto que el último decil (el 10 por ciento más rico) sólo el 12 por ciento. En gasto en medicinas la proporción es de uno y 0.7 por ciento, respectivamente.

Si se suma el gasto en alimentos y medicinas del decil más bajo (el más pobre) respecto del más alto (el más rico), y aplicando la tasa impositiva teórica de 16 por ciento, los resultados son contundentes: gravar con IVA a medicinas y alimentos reduciría 7 por ciento el ingreso real de los hogares con menores recursos, y la caída sería sólo de 2 por ciento para los hogares con mayores ingresos; es decir, la afectación de los deciles más bajos de ingreso es mucho mayor que la que sufrirían los deciles de mayores ingresos.

Respecto al argumento que sugiere la posibilidad de compensar a los hogares de menores ingresos por el cobro del IVA sobre alimentos y medicinas, vía programas sociales como el Oportunidades, es de subrayar la existencia de estudios que revelan la falta de acceso de los pobres urbanos y la inclusión de personas que no necesitan de este apoyo a dicho programa; es decir, que a 16 años de su puesta en marcha continúan los problemas de focalización, cobertura y acceso.

Afortunadamente existen muchas otras fuentes para incrementar los ingresos públicos. Sólo por mencionar algunas: combatir la evasión del IVA que se calcula representa 50 por ciento; corregir la progresividad del ISR haciéndolo menos regresivo; y gravar las ganancias de capital. Es decir, podrían considerarse algunas de estas opciones antes de aplicar el IVA a alimentos y medicinas, evitando la afectación de las familias con menores ingresos y el crecimiento de la desigualdad, así como la disminución del consumo y la consecuente afectación en la actividad económica.

La aplicación generalizada del IVA sobre alimentos y medicinas tampoco se justificaría en función de mejores prácticas internacionales, incluso respecto de los esquemas tributarios de los socios mexicanos en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. En 2010, nuestro país recaudó por impuestos al consumo en general 3.9 por ciento de su PIB, casi el doble que Estados Unidos (país que obtiene por este concepto 2 por ciento del PIB) y una cifra muy cercana a la recaudada en Canadá (donde los ingresos por estos impuestos ascendieron a 4.3 por ciento del PIB).

Los países del TLCAN tienen una legislación similar respecto de los impuestos al consumo general. Sin embargo, es importante advertir que en 2010 estos impuestos representaron para México 20.5 por ciento de los ingresos tributarios totales, en tanto que para Estados Unidos sólo 8.1 y para Canadá 14. Ello indica que si bien recaudamos por impuestos al consumo una cantidad similar en términos del porcentaje del PIB, la importancia relativa de este impuesto sobre ingresos tributarios totales es mayor para nuestro país.

Estados Unidos y Canadá cuentan con sistemas tributarios fincados, fundamentalmente, en el cobro de impuestos sobre la renta. En Canadá, la tributación por concepto de ingresos y beneficios representó (2010) 46.8 por ciento de los ingresos tributarios totales, y en Estados Unidos 43.6 por ciento. En contraste, para México representó 27.8 por ciento del total. En nuestro país el rubro más importante de ingresos tributarios es el de los impuestos específicos sobre bienes y servicios (incluyen ingresos petroleros), que significa 31.2 por ciento de los ingresos totales, superior a la recaudación por gravámenes al ingreso y las ganancias.

Entonces, antes de la generalización del IVA deben buscarse fuentes alternativas de tributación que promuevan el crecimiento económico con equidad distributiva.

Agregar un comentario

Tu nombre o Ingresar

Tu dirección de correo (no se mostrará)

¿De qué color es el pasto? (chequeo de seguridad)

Mensaje *

Últimos miembros

NoLa

Las consecuencias serán más duraderas que en otros países por la afectación entre niños

En fechas recientes volvió a subir la pobreza en México: OCDE

El gasto público para necesidades sociales es escaso y no llega a los más necesitados, afirma

Advierte sobre el incremento de la precariedad entre las personas de la tercera edad

Foto
El secretario general de la OCDE, José Ángel Gurría, y el secretario de Economía, Bruno Ferrari, ayer en la conferencia anual sobre mejora regulatoria, donde se informó que la carga regulatoria que existe en México tiene un costo para la economía equivalente a 4.8 por ciento del producto interno brutoFoto Guillermo Sologuren
Roberto González Amador
 
Periódico La Jornada
Miércoles 11 de enero de 2012, p. 28

La reducción de la pobreza en México se revirtió en los últimos años, con consecuencias que afectarán el futuro del país. Los niños constituyen casi la mitad de los 52 millones de mexicanos pobres, dato que indica que la pobreza podría tener consecuencias más duraderas que en otros países, sostuvo un nuevo informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

El gasto público destinado a atender necesidades sociales en México es una tercera parte del gasto promedio entre los países que pertenecen a ese organismo, indicó el informe Perspectivas OCDE: México, reformas para el cambio.

Además de escaso, respecto al promedio de las naciones de la OCDE, el gasto público para atender necesidades sociales no se distribuye mayoritariamente entre las personas con más necesidad de recibirlo para atender carencias. El reporte apuntó que el 20 por ciento de los más pobres apenas recibe 10 por ciento de las transferencias canalizadas a la reducción de la pobreza.

El informe expuso que en México se han impulsado iniciativas interesantes para aliviar la pobreza. Cita el programa Oportunidades, que con distintos nombres y algunas variaciones y mejoras se ha mantenido por 15 años, desde que fue puesto en práctica con el nombre de Progresa en el sexenio del ex presidente Ernesto Zedillo. La OCDE mencionó que Oportunidades, mediante el cual se realizan transferencias de efectivo a familias, a cambio de que los niños sean llevados a la escuela y a revisiones médicas, ha contribuido a aumentar las tasas de escolarización y facilitado la transición entre la educación primaria y secundaria. A la vez, ha reducido la mortalidad materna y mejorado la salud infantil, abundó.

Sin embargo, apuntó, la reducción de la desigualdad y la pobreza sigue planteando grandes desafíos. El documento definió que a pesar de los notables avances realizados, aún persisten retos importantes que deben ser enfrentados con miras a reducir la pobreza y la desigualdad en México. Uno de ellos tiene que ver con el gasto público destinado a atender necesidades sociales.

De 1985 a la fecha, el gasto público para atender necesidades sociales pasó de representar menos de 2 por ciento del producto interno bruto (PIB) a 7.2 por ciento. Aun con el incremento, el porcentaje de gasto público destinado en México al renglón social apenas representa un poco más de la tercera parte del gasto porcentual promedio que realizan los demás países de la OCDE.

El organismo mencionó en el documento que, si bien la pobreza había venido disminuyendo a lo largo de los últimos decenios, en fechas recientes ha vuelto a aumentar.

Según cifras oficiales, 52 millones de personas vivían en condición de pobreza en 2010. El alto nivel de pobreza absoluta se refleja también en otros indicadores relativos a las condiciones de vida: por ejemplo, la mortalidad infantil, que en México es tres veces superior al promedio de la OCDE, y la tasa de analfabetismo, que supera a la media del conjunto de la organización, abundó el infome.

Agregó: La población mexicana es relativamente joven. Por lo mismo, los niños constituyen casi la mitad de los pobres. Este dato indica que en México la pobreza podría tener consecuencias más duraderas que en otros países de la OCDE. Al mismo tiempo, el problema de la pobreza en la tercera edad es una cuestión apremiante, dado que afecta a 30 por ciento de las personas de 75 años en adelante, es decir, 1.5 veces superior a la del conjunto de la población. Tomando en cuenta el envejecimiento de la sociedad, se corre el riesgo de que la proporción de ancianos pobres aumente aún más en el futuro.

El organismo recomendó que se incrementen las transferencias de recursos públicos a familias pobres para reducir la pobreza de manera significativa.

Las transferencias sociales en efectivo sólo representan alrededor de 8 por ciento del ingreso familiar disponible y la mitad de esas prestaciones benefician a quienes están situados en el segmento superior de la escala de distribución, de acuerdo con el informe, que asegura que 20 por ciento de la población más pobre sólo recibe 10 por ciento de los fondos públicos canalizados a través de estos programas.

Privatizar tierras agrícolas

En el informe, la OCDE dedicó un capítulo a la agricultura, en el que mencionó que en México ese sector emplea a 13 por ciento de la población económicamente activa (actualmente de 49 millones de personas) y genera 3.8 por ciento del producto interno bruto.

Además de una estructura productiva conformada por unidades agropecuarias muy pequeñas, más de la mitad del territorio mexicano se administra mediante algún tipo de propiedad social, como ejidos o comunidades agrarias. Abundó que las reformas al sistema de tierras comunales impuesto en 1992 (durante el gobierno del ex presidente Salinas) redujeron restricciones que pesaban sobre la transmisión de la tierra con la intención de mejorar la flexibilidad de la producción agropecuaria y de fomentar la inversión. Sin embargo, en la práctica el impacto ha sido limitado.

El estudio no lo menciona, pero la reforma a la propiedad de la tierra agrícola en el gobierno del expresidente Salinas, que implicó la modificación de la Constitución, generó amplio rechazo de agrupaciones campesinas y de pequeños productores. Algunos analistas ubican esta reforma como una, entre varias, de las causas que detonaron el alzamiento zapatista en enero de 1994.

El sistema comunal de tierras pretende, abundó el reporte, satisfacer ciertas necesidades sociales en ausencia de redes de seguridad social más amplias como las que existen en la mayoría de países de la OCDE.

© 2026 COMPARTIRPROFESORESHISTORIABASICA